¿Te atreves?

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24 jun. 2010

San Juan

Noche mágica donde las haya. Niños en la calle quemando dinero invertido en forma de pólvora que peta. Mayores que queman toda la lucha por el medio ambiente haciendo grandes hogueras. Jóvenes que revientan containers, cañerías, luces y personas ajenas. Ancianos que temen que los estallidos sean bombas, otra vez.



Y cuando le has cogido fobia a los petardos por culpa de un imbécil que te reventó uno cerca de la pierna, es aun más horrible.

Y cuando esperabas un poco de mágia en una noche tan odiosa,
una mágia que ni si quiera esperabas por ti misma,
una mágia que creías importante para los demás,
una mágia que no llega...
La mágica noche de San Juan se convierte en otra de tantas.

20 jun. 2010

Cuando preocuparse

Cuando sales con amigos, te quedas hasta las tantas en la calle por ir a comerte un helado y charlar en el banco de debajo de su casa. Cuando pasas la tarde con el cantante de Rauxa, vestido de payaso y jugando con un montón de niños que, aunque no los conoces de nada, tienen mucho en común contigo. Cuando después de años y años de tener un movil alguien te llama sin que tú te lo esperes ni lo pidas. Cuando te dicen de ir a la playa, a la picina, a pasar la tarde en el McDonalds. Cuando tienes a alguien a tu lado para darte un abrazo cuando sentías que ibas a caerte.

No, en esos momentos no era preocupante.

Preocupate cuando la palabra que más escuchas es sacrificio, muerte, sufrimiento, dolor. Preocupate cuando te pases una tarde entera con una baraja de cartas en la mano, delante de una pantalla en negro y sin tener nada que hacer. Preocupate cuando haga un sol horrible y tu te estés muriendo de frío. Preocupate cuando veas a alguien que antes te hacía sentir bien, y ahora no puedes evitar echarte a llorar en mirarle. Preocupate cuando quieras mirarle a los ojos y no encuentres más que un vacío inyectado en sangre. Preocupate si sabes que, a partir de ahora, todos los días van a ser así, o peor. Preocupate si sonríes a los demás cuando estás llorando por dentro.

Y aún no ha llegado el verano oficialmente. Me arrepiento de haber dicho que lo esperaba con ganas. Ya tengo ganas de que se acabe ♥

Siempre quedarán las noches de balcón y cocacola.

17 jun. 2010

Nada

-Ya casi hemos llegado.
Alzó la cabeza hacia el luminiscente reloj de aquél coche. La una de la madrugada. A su izquierda, Alicia corría como una loca por la autopista, sin saber ni si quiera como frenar.
-¡Me matan, me matan, me matan! -gritaba sin parar, mirando aquél gran reloj-. Esta vez sí que me matan.

El lobo, en el asiento de detrás, se reía mientras las tazas de té le temblaban entre las patas. Intentaba tranquilizarla, pero no podía aguantar la risa. La niña, simplemente, miró por la ventanilla. Apoyada como estaba sobre ésta, le fue imposible reaccionar cuando la puerta se abrió de golpe y el aire la arrancó de su asiento. El agua estaba congelada.

Quedó suspendida varios segundos en el vacío que era la nada, flotando en aquél mar de aguas verdes dónde no se veía nada más que el reflejo de la luna. Cuando consiguió reaccionar y sacar la cabeza, era el sol el que se imponía en el firmamento.

Caminó, sintiendo el agua rozando sus tobillos a cada paso, junto con algún pececillo temerario que se atrevia a colarse por sus calcetines. Se los quitó cuando llegó al banco. Prefería dárselos a los pececillos para que jugaran al escondite, ya que a ella le daba miedo perderse. Se sentó en el banco y esperó. El coche color plata volvió a aparecer, con una Alicia toda despeinada, el maquillaje corrido y una sonrisita de satisfacción. Al lobo le habían arrancado la parte central de su camisa.

-¿Subes? -le preguntó éste desde el asiento del piloto.
-No, gracias. Tengo que esperarla.
Él negó con la cabeza y arrancó, salpicándo a la niña, que seguía sentada en el banco, completamente seca. Sus pies eran lo único mojado. Sus pies, que se movian alante y atrás dentro del agua. Y las vías del tren empezaron a temblar.

El Orient Exprés llegó con mucha fuerza, dejando ir pequeñas nubes de algodón por la chimenea principal. En el tejado, seis leones y un monstruo. Sonreían con sus afilados colmillos y moviendo sus largos bigotes. Charlie le tendió la mano. Ella se negó. Salió corriendo. Quería estar en cualquier otro sitio.

Así que vio la valla de la casa de don Severino, saltó los setos y tropezó con el escalón. Pero le daba igual. Entró corriendo por la puerta principal, saltando los cables de la luz y subiendo hasta la habitación de los padres. Se estiró en aquella cama que hacía treinta años nadie ocupaba y se durmió.

Cuando despertó, estaba en medio de la nada. Por las persianas completamente abiertas se filtraba la luz de las nubes y el cielo. No había ningún sonido más allá de su respiración entrecortada y los acelerados latidos de su corazón aterrorizado. Salió a la terraza. Más allá de aquella pequeña habitación no habia nada.

Volvió dentro y se puso su gorro color rojo en la cabeza, sin quitarse el pijama azul de ositos. Se acercó al espejo, viendo una Cath en él reflejada. Pero era Cath, y era Niku, que a la vez era Shann. También era aquél chico tan alto, de cabello oscuro e intensas alas color del fuego. Y era tantas otras personas de poca importancia. Y debajo de todas aquellas personalidades y apariencias, tan sólo estaba ella, asustada.

Pero no pensaba esperar más. Cogió varias sábanas, todas las que pudo. Las ató y anudó, las preparó y, en menos de diez minutos, saltó por el balcón. Las sabanas no tardaron en inflarse de aire y hacer que la caida fuera más suave. Mentira; empezaron a rajarse una tras otra hasta que no quedaba nada a lo que poder sujetarse.

Y cayó. Cayó hasta impactar sobre la hierba y los narcisos, y se hundió en la tierra para seguir cayendo. No había nada que la pudiera detener. Nada, absolutamente nada.

14 jun. 2010

Tres minuts

Tres minuts

Triste, esto no lo tenía previsto.
Quiero intentar creer en ti.
Sé que podré estar seguro si estas a mi lado...

Me siento perdido y atrapado.
El tiempo para hablar se ha acabado,
y no puedo dejar de pensar en ti...

No sé como lo tendré que hacer,
dame tres minutos y te lo diré.
Sé que tenía que luchar por ti
y no lo supe hacer...

Cosas que nunca entenderé...
Tú me diste la luz
que me alejaba del humo dentro de mí.

No sé como lo tendré que hacer,
dame tres minutos y te lo diré.
Sé que tenía que luchar por ti
y no lo supe hacer...

Sé... Que todo es mentira
lo sé...
Que así es la vida
¿Y qué más?
Final de partida,
y mi corazón que grita por ti...

No sé como lo tendré que hacer,
dame tres minutos y te lo diré.
Sé que tenía que luchar por ti
y no lo supe hacer...

10 jun. 2010

Merda

Ho he tornat a perdre. Ha sigut sense voler. Una negligència. Avui n'he tornat a perdre un. Avui me l'han robat davant dels nassos.

I cada cop que ho perdo, cada cop que em treuen alguna cosa...
Potser no crec en deu. Ni en cap divinitat. No crec que hi hagi res més enllà del que em presenten els meus ulls.
Potser sóc una supersticiosa. Crec que per perdre aquestes coses, per robar-me-les... Tot això és signe que un dia o altre marxaràs. Marxaràs i jo no hi seré dins la teva maleta gran.

Potser sóc una mentidera. Potser no sóc més que una joguina. Potser... Hi ha un mirall davant de la meva ànima i només hi veus l'esborrany del que realment sóc.

Potser avui m'han fet pensar massa. M'han fet massa mal. He hagut d'escriure massa en català. I ara... Ara? Ara tinc ganes de plorar, i ni tan sols se per què.


Mentida, això és un altra mentida. Malson rere malson les pors que més m'espanten em fan fora del camí de la felicitat quan em creia digna de ser-hi.

MERDA. MIERDA. SHIT. JODEEEEEEEEEEEEEEER. Y para colmo... Va y deja de llover.

6 jun. 2010

134

-No. No... Sigue, sigue... Tienes aún mucho que explicarme...
-Sí. Mucho... ¡Y lo esencial! Ezequiel se instaló aquí conmigo, y desde entonces todas las melancolías de mi caracter no hicieron sino aumentar. Debí salir, viajar, divertirme, como corresponde a un hombre joven; pero dejé la carrera, perdí el contacto con amigos y compañeros y salir de aquí me significaba un esfuerzo invencible.Por otra parte, el romanticismo, el idealismo excesivo, es como una dolencia que conduce a la soledad. ¿No lo sientes tú así?
-Completamente. Por que se cree y se espera tanto del amor que, a fuerza de creer en él y de esperar de él, falta decisión para personificarlo en nadie...
-¡Justo!
-...Por miedo a que la persona elegida esté demasiado por debajo de la soñada.



Es posible que lo haya idealizado demasiado. Es posible que de tanto pensar, tuviera unas espectativas muy altas. Pero... la persona elegida no está por debajo de las espectativas.

Vuelven las lluvias y, con ellas, los caracoles. Saldremos a pasear bajo la lluvia sin paraguas ni zapatos. Cargol, treu banya~

21 may. 2010

16.

He intentado varias veces empezar esta entrada, pero te he escrito ya tantas veces que no se me ocurre qué decirte ya.

Han pasado muchas cosas, muchos años. En mi vida, mucha gente ha entrado y ha salido, pero tu entraste y, la verdad, no hay manera de echarte. Tampoco es algo que quiera hacer. Dicen que los amigos de verdad pueden contarse con una mano. Enhorabuena; eres mi dedo meñique.

Cuando nos conocimos apenas si eramos un par de crías. Tú eras un moquillo de doce añitos y yo un mocarro de catorce. ¿Qué te parece? Y ya cumples dieciséis. Cualquier matemático te diría cuantos años hace que nos conocemos pero... Lo siento, soy de letras.

La cosa es que hemos compartido muchas cosas; buenas, malas, tristes, felices, con sol, con lluvia... ¡Y hasta me quitas los mocos! Supongo que tú entenderás esto. Ya sabes, por la pancarta negra que intenta asesinarme todas las noches.

Hay muchas experiencias que ya escribí otra vez y, por no ser pasada, me limitaré a decirte que te vuelvas a leer aquella entrada que por poco nos hace llorar a las dos. Por que eso de recordar a Alice y James... Recuerdame que te debo una historia de amor bien hecha; te la mereces.

Puedes ver que no estoy muy puesta hoy. Será el sueño, o que sigo teniendo en la cabeza que tu cumpleaños es la semana que viene y no mañana. Qué será, será. Quien sabe. Será el monstruo de las cosquillas o los murciélagos colgados en la esquina de mi pared. O serán las partidas del Uno y los McFlurry en pleno invierno. No, en realidad, creo que aun me parece mentira que después de tanto tiempo, pueda tener el privilegio de llamarte mi amiga y felicitarte un año más.

¡Lo has conseguido! Ya tienes dieciséis. Y de aquí a los 50 va un salto, ya lo sabes. ¿Recuerdas aquella conversación? Nos dio por hablar de un futuro muy lejano en el que, por cosas del destino, nos volveríamos a cruzar. En medio de la calle, viejas, con toda una vida pasada... Y volveríamos a gritar nee a pleno pulmón, asustando a los transeúntes.

Y volveríamos a sentarnos en el banco pervertido de plaza catalunya para darles miguitas a las palomas -o un poquito de salchichón para ver algo de acción- mientras nos reímos de lo tonta que es la vida.

Pero una vida con gente como tú cerca, es una vida que merece la pena.

Feliz cumpleaños, nee :3